PAULA SIVIANES

sobre mí

Soy Paula, y además de psicóloga…

Soy alguien que ama con intensidad: a mi familia, a mis amigos, a mis dos perritos que me esperan cada día en casa.

Me gusta innovar, viajar, descubrir mundo, llevar colores en mis uñas y en mis maquillajes porque así expreso mi forma de ver la vida.

Mis tatuajes cuentan mi historia, mis fotos de la galería del móvil guardan mis recuerdos, y mi lealtad define cómo me relaciono con el mundo.

Soy curiosa por naturaleza. Me encanta innovar, aprender y buscar la manera de tener los colores presentes en mi vida y en la de los demás.

Cada persona tiene su propia historia, y todas merecen ser escuchadas

Por eso me encantaría ayudarte a crear ese espacio seguro que tu familia merece donde el amor vuelva a ser más fuerte que el conflicto

Me defino como…

Una persona curiosa, siempre buscando aprender algo nuevo, actualizar mis conocimientos y encontrar mejores formas de acompañar a las familias. Pero también soy divertida, responsable cuando toca, y sobre todo, alguien que siempre intenta estar ahí para quien me necesita. Ese es el recuerdo que me gustaría dejar en las personas que pasan por mi vida.

Creo que la vida se vive en equilibrios: trabajo duro, pero también disfruto, soy seria cuando es necesario, pero me encanta reír, me gusta innovar, viajar y crear, pero también quedarme en casa mirando fotos, leyendo o viendo una peli. Soy todo eso y más, y esa autenticidad es lo que ofrezco a cada familia que confía en mí.

CONÓCEME un poquito MÁS:

sobre mí. psicóloga familiar, Paula psicóloga, terapeuta infantil, especialista familias, vocación psicología, pasión ayudar, empatía profesional, sensibilidad terapéutica, formación continua, curiosidad profesional, innovación terapéutica, creatividad personal,

1.

MI LADO MÁS SENSIBLE

Durante mucho tiempo pensé que sentir tan intensamente era un defecto, algo que debía controlar o esconder. Hasta que comprendí que mi sensibilidad no es una debilidad: es mi manera de experimentar el mundo.

Gracias a ello he aprendido a cuidarme, a poner límites cuando lo necesito, a no absorber todo el dolor que me rodea. He aprendido que sentir mucho no significa sufrir constantemente, sino elegir conscientemente dónde pongo mi energía. Y sobre todo, he aprendido que mi sensibilidad es el mayor regalo que puedo ofrecer a quienes confían en mí: porque cuando alguien se siente verdaderamente visto y comprendido, la sanación empieza a ser posible.

Así soy yo: una persona que siente, que se conmueve, que cree en la fuerza de las emociones y en el poder transformador de permitirnos ser vulnerables. Y esa vulnerabilidad es, paradójicamente, lo que me hace fuerte.

2.

MI VERSIÓN MÁS CREATIVA

Desde pequeña, cuando las palabras no me alcanzaban para expresar lo que sentía, cogía lápices de colores o pinturas. El arte siempre ha sido mi refugio, mi forma de darle sentido al mundo. Cuando estoy agobiada, pinto. Cuando estoy feliz, dibujo. Cuando necesito procesar algo, creo.

No soy una artista profesional, pero el arte me ha salvado en más ocasiones de las que puedo contar. Crear con mis manos me devuelve a mí misma.


3.

MI PASIÓN POR LOS ANIMALES

Los animales y, los caballos en particular, me han enseñado lecciones que ningún libro podría haberme dado. Me han enseñado a estar presente, a leer lenguaje no verbal, a confiar en mi intuición. Me han mostrado que la comunicación va mucho más allá de las palabras, que a veces basta con respirar juntos para entenderse.

Cada vez que estoy con un caballo, siento que conecto con algo más grande que yo, con una sabiduría pura.

Pasar tiempo en la naturaleza es mi forma de recargar energías y volver a mi centro. Es donde me siento más viva, más conectada con mi esencia.

Si quieres descubrir todas las temáticas de mi web y conocerme mejor, te invito a explorar la Home de mi página web.